Donde late el futuro

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Foto: Yenicel Elcea Olbine

Sesenta y cinco años de pañoletas al cuello. La azul, primero, como el cielo recién estrenado de la infancia cuando un niño descubre que pertenecer es también un modo de crecer. Luego la roja, más encendida, más compromiso, la que distingue al muchacho que ya no es tan niño pero aún conserva la memoria de aquel primer saludo. Son los Pioneros José Martí, esa organización que desde hace más de seis décadas viste a la escuela cubana con la esperanza hecha distintivo, con el emblema que en el pecho de un estudiante de Secundaria Básica pesa lo justo: lo suficiente para recordarle que allí, justo allí, en ese pupitre donde resuelve ecuaciones con la frente fruncida, es donde late su futuro.

Porque sus símbolos no son un adorno, son lo que los ata a una historia más larga que sus años; y en ese gesto cotidiano, sin estridencias, está entendiendo que el futuro no es un lugar lejano, sino el instante exacto en que aprende, se compromete y decide ser útil.

Foto: Juan Pablo Carreras

La Unión de Jóvenes Comunistas este año cumple 64 abriles con la misma frescura del que sabe que su misión no ha cambiado: orientar al niño que aún pregunta, al adolescente que duda, al joven que se juega la vida entera en una decisión. Pero no con discursos, sino con el ejemplo del que madruga para estudiar, del que empuña la azada en el plan de alimentos, del que viste el uniforme verde olivo en las noches de servicio militar. Estudio, trabajo y defensa, tres sustantivos que la UJC ha convertido en una sola consigna: formar al hombre y la mujer que Cuba necesita.

Hoy, en el aniversario 65 de la OPJM y 64 de la UJC, lo que celebramos no es un cumpleaños más. Celebramos la certeza de que el futuro no está en los planes ni en los pronósticos: está en las aulas, en los campos, en las fábricas, en las unidades militares, en cada rincón donde hay un niño, un adolescente o un joven que ha entendido que ser parte de estas organizaciones es aceptar un compromiso con la ternura y con la firmeza. Con la ternura para cuidar lo que otros construyeron. Con la firmeza para sostenerlo cuando los vientos soplen en contra; porque ellos no esperan el futuro, lo construyen. Ellos no lo buscan, lo llevan puesto. En la pañoleta azul, en la roja, en el uniforme de trabajo o de defensa, en cada decisión que toman cada día. Allí, exactamente allí, donde un niño aprende, un adolescente se compromete y un joven se entrega, es donde late el futuro de Cuba. Pioneros por el comunismo, seremos como el Che no es solo lo que expresan, es lo que son. Es, en definitiva, la promesa hecha vida de que el futuro ya comenzó.

Author: Liban Fernando Espinosa Hechavarría
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Siento al ¡ahora! como mío y afirmo, sin miedo a equivocarme, que este periódico sexagenario es parte de lo que somos todos los holguineros.

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