Gratitud la mayor de las virtudes
- Por Rodobaldo Martínez Pérez
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Podemos reflexionar sobre la gratitud y la trascendencia de convertirla en un hábito cotidiano, con todos sus beneficios para tu robustez mental y placidez.
La gratitud va más allá de ofrecer gracias o demostrar civilidad en las relaciones, tanto familiares como sociales, incluso es valiosa en los enfoques hacia tus aspiraciones.
Como decía mi abuela: “un corazón agradecido es un prodigio… “Porque te enseña a valorar lo que tienes, a estimular las emociones positivas a apreciar más a la familia y amigos desde la satisfacción…”
Al practicar el amor por ti, estimularte constantemente te compromete más con la existencia, además de contribuir a disminuir el estrés, lograr sueños de calidad, orgullo por lo tuyo que fortalece tu felicidad.
Muchos estudiosos defienden su práctica constante como estilo de vida que te distingue en todos los momentos, satisfecha de quien eres, aun en las situaciones más enmarañadas.
De ahí la importancia de descubrir formas sencillas de demostrar la gratitud, incluso hasta con quienes evitan la amabilidad, tóxicos para la armonía, evitan hacer favores y hasta les incomodan tu alegría.
¡No olvides que hay resentidos morales!, con expresiones infestadas, pero solo la gratitud define. Mantente simple y sincera, aunque no halles beneficios inmediatos, empieza con acciones auténticas, casi siempre son efectivas y es entonces cuando más necesitas practicar la congratulación y no como lamentablemente hacen otros de “pagar con la misma moneda”.
Son aconsejables ritos familiares de gratitud como agradecer por un nuevo día, saludos matutinos hogareños, otras bondades según la dinámica en la casa, dar las buenas noches y feliz despertar, luego, conjuntamente con otros quehaceres. durante la semana o del mes, recordarlos en colectivo que ayudan a desviar la atención de los pensamientos perniciosos.
Es efectivo emplear tiempo cada día para reflexionar, para dar las gracias por todo lo acontece, incluso hasta sucesos negativos que puedes aprovechar para transformarlos en posibilidades para expresar amor y gratitud hacia ti.
Hay situaciones estresantes, tristes, decepcionantes pero el desafío es aprovecharlas para bien, como evidencia de una autoestima sólida, de conocer tus emociones, motivaciones y transformarlas en gratitud como hábito cotidiano.
Podemos reflexionar con Lao-Tés: “La gratitud es la memoria del corazón”, Mario Benedetti, novelista uruguayo: “La gratitud no solo es la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás… puede transformar los días comunes en momentos de agradecimiento, tareas rutinarias en alegría. Oportunidades... Cuando damos con alegría y aceptamos con gratitud, todos somos bendecidos”. Los filósofos renacentistas afirman que “la gratitud es una virtud que fortalece los lazos con los demás” y Benedicto de Spinoza, filósofo de Ámsterdam, países bajos: “La envidia hace que uno se sienta miserable por lo que no tiene; el agradecimiento hace que uno se sienta feliz…”