Verde Hogar
- Por Mélany Quevedo Rojas / Estudiante de Periodismo
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Hay lugares a los que se entra por primera vez y, sin embargo, se siente esa extraña sensación de haber regresado; así ocurre al visitar el Jardín Botánico de Holguín: el estrés cotidiano y el ruido de la ciudad se disuelven bajo las sombras. Para muchos de sus trabajadores y para muchísimas familias que buscan relajarse bajo sus copas, este jardín no es solamente un santuario de biodiversidad donde también se investigan las ciencias; es, sobre todas las cosas, un hogar.
Viajar más de cinco kilómetros al sureste de la ciudad de Holguín, hacia el Valle de Mayabe, implica conocer a un equipo de 29 hombres y mujeres que desde el 28 de enero de 1995 se entregan día a día a las labores del Jardín. Al cruzar la entrada, es inevitable sumergirse en la serenidad; esa cotidianidad sin jaulas ni ataduras convierte al jardín en un espacio libre para la fauna silvestre; puedes encontrar animales como el Pájaro Carpintero, Cartacuba, Zorzales y Sontes, Abejas silvestres, Zunzunes y Bijiritas .
"Todos los días son de labor completa entre todos los obreros: siembra, deshierbe, limpieza y recogida. No hay un día diferente a otro", comenta Dailín, la guía, mientras se limpia las manos cubiertas de tierra.
El corazón del jardín palpita en sus áreas de cultivo y en el umbráculo, espacios de cuidado intensivo donde se miman las especies más delicadas. Las plantas suculentas, las orquídeas y las colecciones del vivero demandan un rigor especial. Al requerir condiciones controladas de sombra y riego constante, el equipo aplica técnicas de reproducción tanto botánicas (por semilla) como vegetativas.
"La conservación y preservación de las especies, principalmente aquellas endémicas en cada una de las regiones, han sido uno de los principales retos. Se tuvieron alrededor de más de 1000 especies y en la actualidad quedan aproximadamente 860, de ellas 80 son endémicas y el resto son plantas introducidas, exóticas, ornamentales y medicinales", explica Eddie Batista Ricardo, director del Jardín Botánico.
Resguarda una valiosísima colección de "fósiles vivientes" y plantas exóticas que deslumbran al visitante técnico y al curioso por igual, entre ellas se encuentran las Cicas y la Zamia (Zamia furfuracea), plantas prehistóricas que convivieron con los dinosaurios; el Ébano negro (Diospyros) y Acacias, muestras del altísimo endemismo y valor maderable; la Pata de elefante, Palma de Madagascar, Agaves y Palmetum (Areca, Copernicia, Latania), cuyos orígenes se remontan a millones de años; entre muchas otras.
"Vinieron cuatro guaguas de ancianos de recorrido. Al llegar a la Quigelia africana, les conté que la semilla tiene un aceite natural que es excelente para las arrugas. ¡Todos querían arrancarle una matica al árbol para llevársela a su casa!Estaban todos pegados a la planta negociando conmigo. Fue hermoso verlos divertirse así", recuerda la guía entre risas.
Posee 13 zonas botánicas, por el costo de 20 pesos cubanos para los adultos y 10 pesos cubanos para los niños sus trabajadores te embarcarán en un mágico recorrido que comienza en el laberinto de Isora, continúa por el bosque arcaico, bordea el umbráculo, el bromeliario y el orquideario, para culminar en la inmensidad de sus áreas boscosas, siempre abiertos desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde.
Los visitantes tienen acceso a diferentes servicios como el alquiler de espacios naturales tanto para eventos de recreación como para fotografías y audiovisuales, la venta de plantas ornamentales, el diseño, montaje y mantenimiento de jardinería, entre otros. Por otra parte, ha actuado como escenario de prácticas para estudiantes de cursos de fotografía y artes visuales.
El futuro es verde
Los próximos pasos del Jardín muestran una clara orientación científica, pedagógica y comunitaria. La institución ha impulsado importantes alianzas para su desarrollo, entre ellas se encuentra el Proyecto Creativo Medioambiental Accesible (PACMA), una colaboración entre Cuba y España que envió gran cantidad de donativos e impartió el curso "Innovación, Emprendimiento y Rehabilitación" sobre temáticas relacionadas con el mejoramiento del ambiente, tanto interno como externo, resultando una matrícula de 23 personas graduadas, de ellas, 3 presentan discapacidades. Se esperan próximas colaboraciones cn distintos emprendimientos que ya han aportado algun apoyo al Jardín.
Por medio del Centro de Investigaciones en Servicios Ambientales (CISAT) se realizan estudios de campo en el macizo Nipe-Sagua-Baracoa y se desarrolla un trabajo científico conjunto con las carreras de Biología y Agronomía de la Universidad de Holguín para revitalizar el bosque de frutales y el área de plantas medicinales.
Además, para promover la educación ambiental de manera visual e interactiva se funda el "Área 3R" (Reducir, Reciclar, Reutilizar) cuyo objetivo es la transformación de envases descartables en maceteros tradicionales, al estilo del "jardín de la abuela" y se mantiene el vínculo con los vecinos de la comunidad y estudiantes de escuelas primarias, quienes asisten al Jardín a exponer círculos de interés sobre la naturaleza.
El jardín no escapa de las dificultades que atraviesan la mayoría de las entidades cubanas, carecen de sistemas de riego hidráulicos, se afectan por la falta de fluido eléctrico y la escasa fuerza de trabajo para el mantenimiento de las zonas boscosas y el río, sin embargo, no descansan en su principio fundamental: preservar y cuidar nuestro patrimonio natural, desde las pequeñas acciones..
Un refugio para sanar
Si hay algo que define al jardín es su capacidad sanadora, la familia del Botánico consolida importantes vínculos para elevar el cuidado de la salud y la calidad de vida de las personas, ejemplo de ello es el proyecto comunitario Alma Verde, que surgió después del paso del Huracán Melissa, cuando gracias a la ayuda de los vecinos de la comunidad del Cayo de Mayabe el Jardín pudo recuperarse de los daños.
"Lo nombramos Alma verde porque todas esas personas que se sumaron tienen en su alma el amor por el color verde de la naturaleza. Nuestra misión es mantener el cuidado y la protección del jardín, todo el que apueste por cuidar el medio ambiente será parte de nuestro proyecto", expresó Batista.
Edilberto Rodríguez Hérnandez, económico del lugar, llevó hasta la consulta de la Dra. Katherine Batista Ochoa, especialista en Dermatología, la energía beneficiosa de las plantas que se encuentran en su lugar de trabajo e invitó al Movimiento "La Piel de la Esperanza" y "Piel de Coral", proyectos dirigidos por la propia doctora y dedicados al combate del cáncer de piel y la atención de personas con albinismo, a formar parte del espacio sanador que constituye el Jardín. Así, con el objetivo de prevenir y tratar enfermedades cancerígenas de la piel el equipo del Jardín Botánico se desempeña como un activo promotor de salud mostrando los resultados del uso del medicamento cubano HeberFERON en estos tratamientos.
"Recibir el diagnóstico de cáncer de piel es díficil, pero contar con el apoyo de Doctoras como Katherine hace que la esperanza prevalezca, la interacción del médico paciente dentro del Jardín me transmite confianza en mi tratamiento", manifestó una de las pacientes tratadas.
Entre la flora que allí se encuentra, existen también disímiles variedades de plantas medicinales, los pacientes que visiten el jardín encontrarán especies de árboles con propiedades altamente curativas, entre ellas el Jubaban (Trichilia irta), usada en la batalla contra células cancerígenas y el tratamiento de úlceras en la piel por su actuar como inmunoestimulante y un antitumoral; la Quigelia africana(conocida como el árbol de la salchicha) que ayuda a eliminar estrías e inflamaciones en la piel y la Yamagua (Guarea guidonia) conocida como el árbol milagroso que favorece a la coagulación de la sangre y tiene un efecto antiinflamatorio.
"Dentro del tratamiento para eliminar las lesiones del cáncer de piel se encuentran los árboles y una amplia variedad de plantas antinflamatorias para la piel como la sávila, la manzanilla, la cañasanta y también el orégano para beneficiar a los pacientes con micosis en la piel. El proyecto Alma Verde nos acogió con una enorme responsabilidad mostrando la acción de los pulmones de nuestra ciudad", expresó la Dr Batista.
Esta "magia" curativa se adentra en los visitantes silenciosamente, las personas suelen acudir con pequeñas colchonetas para tenderse bajo los árboles, meditar y recuperar el equilibrio emocional. Una historia que conmueve al colectivo es la de una mujer cuya visión quedó severamente dañada tras contagiarse de COVID-19. Cada martes, su esposo la lleva al parque; aunque solo conserva un hilo de visión periférica, toca las hojas, ayuda a sembrar y respira el aire puro.
Un hogar no se define únicamente por cuatro paredes de concreto y un techo que resguarde de la lluvia; un hogar es el sitio donde podemos echar raíces, donde encontramos paz, donde nos sentimos protegidos y parte de algo importante, donde hay una familia. Los holguineros tenemos el nuestro, donde la ciencia y la salud se mezclan con los sentimientos humanos; en una sociedad tan acelerada, los senderos del Jardín siguen ofreciendo lo que sus trabajadores resumen en tres simples palabras: paz, felicidad y amor.