Doctor Irán: voz de la ginecología y la obstetricia

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Foto: Ariel M. Nico

En el Hospital General Universitario Vladimir Ilich Lenin, donde la vida comienza y se entrelaza con el destino, el doctor Irán González Céspedes, especialista de segundo grado en ginecología y obstetricia dedica su labor a guiar a las mujeres en uno de los momentos más significativos: la llegada de un nuevo ser al mundo. Con la calidez que ilumina su rostro, comparte las experiencias que han dejado huella a lo largo de su carrera.

Nacido en Gibara, Irán quería estudiar periodismo, pero en su lugar le llega una carrera de ingeniería. Después que culmina el servicio militar se acoge a la Orden 18 de las FAR y opta por la carrera de medicina.

“Mi servicio social lo hice en la zona de Calabaza, del municipio Sagua de Tánamo. Desde que llegué al consultorio fui bien recibido por todos los habitantes de la comunidad, fue una entrega total hacia mis pacientes”, nos relata el doctor González Céspedes.

La residencia la hace durante cuatro años en el Hospital Lenin, siendo el único especialista con que contaba el servicio de ginecobtetricia en ese año, desde entonces profundiza en sus conocimientos.

“Tuve la fortuna de contar con grandes maestros. Nunca olvidaré al Dr. Delfín en anatomía o a la Dra. Irma en fisiología. Cada uno de ellos dejó una huella imborrable en mi vida profesional. En el ciclo clínico, conocí a otros grandes educadores como el Dr. Medrano, Villavicencio y la Dra. Arjona, quienes me enseñaron no solo medicina, sino también la importancia de la empatía en nuestra práctica”.

Irán afirma: “Al convertirme en especialista me traslado hacia el Hospital de Gibara, estando por un promedio de dos años en mi Villa Blanca, pueblo que me quiere mucho y al cual llevo siempre en el corazón”.

La necesidad de compartir conocimiento lo hizo incursionar en la docencia, comenzando con la metodología de la preparación para dar clase a los alumnos de pregrado y posgrado. El doctor también cumplió misión internacionalista en Guinea Ecuatorial.

“La misión tenía dos fines específicos, uno como docente en la universidad de Guinea Ecuatorial y el otro como médico asistencial. Llego a ese país en septiembre del 2011. Entre los retos que viví fue enfrentar la pandemia de Ébola en el territorio”, dice con voz grave el especialista en ginecología y obstetricia.

“Cuando regreso de Guinea Ecuatorial me propongo retornar a la Unidad Obstétrica Provincial, ubicada en el Hospital Lenin, cualquier especialista de ginecología y obstetricia que se encuentre en un municipio cuando regresa hacia el hospital tiene que hacer un examen y rotaciones por los diferentes servicios, a las que me enfrenté y resulté uno de los seleccionados en el año 2013”.

Luego de pasar cinco años en la Unidad Obstétrica, la dirección del hospital le propone la jefatura de servicio de obstetricia, encargado de todas las salas de la maternidad. Por su meritoria labor recibe el Premio Lenin, máximo galardón que otorga esta institución.

“Me siento muy satisfecho por el reconocimiento a tantos años de estudio, desvelos, tantas malas noches y mucho esfuerzo, lo que me impulsó a alcanzar el máster en atención integral a la mujer”, destaca el doctor Irán.

“En el año 2018 recibo el curso de flujometría o ultrasonido Doppler impartido por el profesor Oliva, un eminente ginecobstetra de nuestro país y reconocido en Latinoamérica. Fuimos seleccionados algunos especialistas que ya teníamos cursos de ultrasonido anteriores para realizar esta consulta, iniciativa del país que contribuye al desarrollo en la salud materno fetal”.

Muchas historias para contar tiene el especialista de los diferentes partos en los que ha participado, algunas las guarda celosamente en su corazón: “Estando en la localidad de Calabaza, el día de guardia se presenta una paciente en periodo expulsivo, me enfrentaba por primera vez solo a un parto, ya tenía mis conocimientos y logro asistirlo de manera satisfactoria. Al finalizar, la madre me mira y dice llorosamente: mi hijo se va a llamar Irán, igual que usted”.

“Otra anécdota que me marcó mucho fue un parto cuando llevaba cinco años siendo residente de primer año, la paciente después que tiene a su hijo, lo único que me pedía era que la besara, porque en un momento de tanta felicidad no tenía familiares cerca”, comenta el doctor Irán.

También añadió: “Recientemente tuvimos una paciente que estuvo ingresada durante ochenta días en la sala de cuidados perinatales, con mucha morbilidad asociada y requería un esfuerzo conjunto de varios especialistas: ginecobstetricia, hematología, entre otros. Todos nos volcamos en su cuidado para lograr un feliz término. La paciente se convirtió en una figura muy querida de la sala y reconocemos el trabajo del personal de enfermería, quienes brindaron un apoyo fundamental”.

Para el doctor Irán lo más gratificante es ver a las madres salir del hospital con su bebé en brazos: “Seguimos el embarazo de todas las gestantes de riesgo, hacemos interconsultas con pacientes de las áreas de salud de la provincia, incluyendo Holguín. Cada vez que una madre se va a casa con su pequeño, siento que hemos cumplido nuestra misión”.

Los desafíos son cada vez más exigentes. La población cubana cuenta con una mayor cultura médica, lo que implica que esperan más de los especialistas del sector. “Nos enfrentamos a pacientes con grandes morbilidades; algunas pueden desarrollar situaciones complicadas durante el embarazo. Nuestro rol es vigilar y asegurar que las mismas, que pueden tener enfermedades crónicas como asma, hipertensión o diabetes, mantengan su salud compensada”, dice con decisión el especialista.

“La ginecología siempre me ha fascinado. Me llama la atención todo lo relacionado con el nacimiento, la concepción y el embarazo. Esta especialidad da vida, y por eso la elegí, un campo donde cada día se puede marcar la diferencia real en la vida de las personas”.

La conversación con el doctor Irán revela no solo su compromiso profesional, sino también su profunda humanidad. En un mundo donde cada día trae nuevos desafíos, él sigue siendo un faro de esperanza para las mujeres y familias que confían en su cuidado. La profesión no está exenta de situaciones difíciles como comunicar una pérdida gestacional.

El especialista afirma con seriedad: “Es un tema delicado y nunca se quiere dar esas noticias. Siempre trabajamos junto a nuestro psicólogo en busca de apoyo para padres. La verdad es lo más importante; primero hablamos con la familia para explicarles lo sucedido. La comunicación efectiva es clave en esos momentos”.

Como jefe de servicio, Irán enfrenta desafíos, los cuales vence con el apoyo de su equipo: “Dirigir un colectivo implica una gran responsabilidad. Nuestro servicio es amplio; ocupamos desde el segundo hasta el sexto piso del hospital con embarazadas, lo que constituye un desafío organizativo. La comunicación con los directivos es esencial para enfrentar cualquier eventualidad”.

El doctor y su equipo son testimonio del esfuerzo y la dedicación que se requiere en el campo de la perinatología. Su compromiso por brindar una atención integral y humana resuena en cada historia que se vive en el Hospital Lenin.

“Es una especialidad compleja. No solo desde el punto de vista científico, sino también por la carga emocional y el esfuerzo físico que implica. Las guardias son siempre presenciales; no podemos hacer guardias localizables. Esto significa que debemos dejar a veces a nuestros seres queridos en casa para cumplir con nuestro deber aquí. Pero a pesar de las largas horas y las noches sin dormir, ver el desenlace de un embarazo es increíblemente gratificante”, acota.

El doctor Irán González siente el orgullo de haber entregado 23 años de su vida al Hospital Lenin y afirma sin temor a equivocarse: “Es mi segunda casa; mi familia, donde pasamos más tiempo que en nuestros hogares, eso crea lazos muy fuertes con los compañeros de trabajo y las pacientes”.

Su entrega es reflejo del compromiso que tiene con la salud de las madres y sus bebés. En cada guardia o parto, se forjan historias que trascienden el tiempo y dejan una huella imborrable en la comunidad. Al preguntarle en el cierre de esta entrevista cuál es su mayor satisfacción, responde con total seguridad: “Haber llegado a ser médico”.

Author: John Alex Fernández Leyva
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Me encanta el periodismo, el poder de las palabras y la magia de contar historias. En el periódico ¡ahora! aprendí a construir sueños y conectar con el mundo.

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