Amor: el mejor instrumento del campesino cubano

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Fotos: Alexis del Toro

 

“El trabajo en el campo implica mucho sacrificio, pero solo así tendremos más producción y lograremos resultados positivos” afirmó con seguridad Carlos Antonio Sánchez Ricardo, uno de los porcinocultores más destacados de Holguín, quien reside en el Naranjo de Purnio, localidad situada en las afueras del municipio capital.


“Siento mucha pena cuando llego a la casa de una persona que vive en una zona rural o el campo, como decimos, y están sentados conversando, perdiendo el tiempo o simplemente, el viejo trabajando y sus hijos sin hacer nada, porque el trabajo del campo es muy duro. En esa casa, seguro, no hay nada que brindarle a una visita” confirmó Carlos Antonio.


Sus jornadas de trabajo son más largas que de costumbre, pues se levanta bien temprano en las mañanas y no tiene horario para acostarse. “Prefiero quedarme sin comer, antes que mis puercos” aseveró el avezado productor, quien depende mucho de la familia para mantener la crianza de los 600 cerdos del convenio con la Empresa Porcina.


Nuestra visita interrumpe su faena y aunque sin decirlo, el ajetreo en las naves porcinas, las preguntas de sus hermanos y los gruñidos de los cerdos, nos anunciaron que contábamos con poco tiempo para conocer cómo transcurre la vida de un campesino con muy buenos resultados en esta esfera.


Como casi todo hijo de campesinos, su vínculo con la agricultura viene desde pequeño, cuando con ocho años, comenzó a contribuir en la producción de cultivos varios de sus padres, familia que dependía de sus labores agrícolas y la crianza de animales para poder subsistir.

 


Realizó sus estudios primarios en la misma localidad de Naranjo de Purnio y luego desarrolló la secundaria-obrero campesina en Sabanilla y Purnio. Inició su vida laboral muy joven, como asociado de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Artemio Mastrapa.


Su responsabilidad y compromiso ante el trabajo, le permitieron en el año 1998, con solo 25 años, asumir el cargo de administrador-comprador en la cooperativa donde estaba asociado.


Este cargo no lo separó de sus cultivos y si le permitió, con el paso de los años, superarse en disímiles cursos desarrollados en la Escuela Provincial del Partido Pedro Miguel Díaz Coello, de Holguín, los cuales le brindaron positivos conocimientos para conocer mucho más el campesinado y las formas de desarrollo en las cooperativas de créditos y servicios.


Luego de 12 años como administrador, Carlos Antonio decidió dedicarse completamente a la crianza de cerdos, sin descuidar los cultivos varios, el ganado vacuno, la producción de alimento animal y otros servicios de autoconsumo.

 


“Yo me levanto temprano, ordeño las vacas, organizo el trabajo para moler las yucas, cañas, alimentar a todos los animales, medicar los enfermos o con síntomas, todo eso con la ayuda de mis dos hermanos, mi sobrino, mi hijo y vecinos de la comunidad. Así transcurren mis días” confesó el productor.


“Los animales no entienden por qué falta la comida, por eso en ocasiones me sacrifico cuando no tengo la alimentación para el otro día y debo pasarme la noche moliendo yuca o caña para garantizarles algo en la mañana o pasarme un día en Holguín para buscar el pienso animal.


“Cuando hay compromiso y existe un convenio, la palabra del hombre debe prevalecer para salir adelante. Recientemente escaseó el pienso animal y tuvimos que buscar variantes para cumplir el plan de entrega, por eso desde que comencé la producción porcina en el año 2012 nunca he dejado de aportar lo pactado, más bien he sobrecumplido con las 48 toneladas semestrales y las 96 en el año” enfatizó Sánchez Ricardo.


La producción de carne porcina ha disminuido en los últimos años, por diversas causas, problemáticas que han reducido las ofertas en los puntos de ventas e incrementó los precios de tan ansiado producto. Para mejorar esa situación, Carlos Antonio es del criterio que debe prevalecer la exigencia y el amor al trabajo.


“Cuando yo era administrador y hacía los contratos en la cooperativa, cada campesino debía contratar uno o dos cerdos en el año, y si una cooperativa tenía 120 asociados, eran aproximadamente 12 toneladas de carne que teníamos disponible para la comercialización. Eso se ha perdido.

 


“En la actualidad el campesino no trabaja lo que requieren estos tiempos, incluso, hay muchos “vagos” en los campos que viven como parásitos, y en ocasiones perjudican a los que trabajan, porque si le roban un buey a un campesino, le están llevando una fuerza de empleo y el daño se duplica o triplica, porque debemos pagar el animal además.


“También, muchos productores porcinos han fracasado porque no hicieron el trabajo con seriedad, la comida contratada es para los cerdos, no es para el caballo, ni los ovejos o las gallinas, es para cumplir lo pactado, por eso algunos no han tenido los resultados esperados.

 

“A nosotros nos exigen sembrar para la producción animal, aun cuando habitamos en unas tierras malas para cosechar, porque son de sabana. Sin embargo, aquellos campesinos que tienen tierras buenas y las mantienen ociosas, pueden exigirle que cultiven el alimento animal, se lo venden a las cooperativas y estas a nosotros.


“Yo solo tengo cuatro hectáreas de tierra y no comprendo que un campesino con un área más grande, no tenga ganado. Sin embargo, la cooperativa, a esas personas, les da dos litros de leche para sus hijos. A ellos hay que obligarlos para que tengan vacas y logren su autoconsumo.


“También soy del criterio que al campesino que trabaje hay que atenderlo y brindarles las condiciones mínimas indispensables para que se refleje en los resultados laborales y el modo de vida, porque para eso se sacrifica. Conversar y conocer sus problemas es fundamental, porque a veces solamente una visita, un diálogo, motiva a continuar adelante a pesar de las dificultades.

 


“Antes, no hace mucho, se entregaban menos recursos a los campesinos y existían mejores resultados. Hoy nos han dado más condiciones para trabajar, turbina, mangueras, tierras y otros materiales, sin embargo los resultados son inferiores y preocupantes” ratificó el padre de Harold, uno de sus compañeros de trabajo.


Los inconvenientes forman parte del bregar diario del hombre, por eso Carlos Antonio tiene un grupo de puercas reproductoras, necesarias para reponer cualquier pérdida, debido a que siempre hay animales que se mueren por cualquier enfermedad o peleas entre ellos.


Como parte del programa porcino el productor diseñó un biodigestor con una capacidad para dos mil cerdos, que le permite evitar las emisiones de gases de efectos invernadero a la atmosfera, gasificó tres viviendas de la zona y riega las tierras con el agua de las lagunas de oxidación, sistema que beneficia las plantaciones con sus fertilizantes.


Recientemente Carlos Antonio Sánchez Ricardo mereció el sello 60 Aniversario de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap) por sus destacados resultados en la producción de carne porcina que lo convierten en uno de los mejores productores de la provincial.


En estos tiempos, cuando el llamado es a incrementar la producción de alimentos, la mejor forma de celebrar el día del campesino cubano este 17 de mayo, es implementar el amor como instrumento fundamental para cumplir los objetivos.

 

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Author: Flabio Gutiérrez Delgado
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Licenciado en Comunicación Social. Soy un ferviente apasionado del mundo deportivo, atrapado por la magia del fútbol, pero no descuido la cultura general y siempre estoy dispuesto a aprender algo todos los días, cuando no lo hago, siento que he perdido el tiempo.

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