Historia de una líder sindical holguinera
- Por Ania Fernández Torres
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La despedida que le hicieron recientemente sus colegas fue maravillosa. Todos reconocieron su apoyo, la mano que sustentó a los jóvenes en las labores sindicales y los ayudó a avanzar.
“Es brava, muy exigente, pero no guarda rencor”, dijeron. “Es como el slogan de su terruño Báguanos, dulce como el azúcar y fraterna de corazón”, mencionó otro de sus compañeros.
Annia Caridad González Pino, con 17 años de experiencia en la labor sindical, emprenderá ahora otro camino laboral con la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de tener la distinción Rafael María de Mendive, el galardón por la Educación Cubana, y de haber obtenido, hace unos días, la medalla Jesús Menéndez, que se entrega a los dirigentes sindicales con una trayectoria destacada.
Sobre su infancia recuerda que: “Estudié en la escuela Patricio Lubumba y la influencia de mis maestros fue inmensa, fundamentalmente mi profesor de segundo grado, Manuel Fernández Martínez, quien es un pedagogo por excelencia y justo hoy recibe en La Habana una importante condecoración.
“Yo también me hice maestra, empecé a trabajar por contrato el 1986, impartí Química, Historia, Literatura y Español y en 1989 me otorgaron, por el desempeño, la posibilidad de hacer la Licenciatura en Educación, en el Pedagógico y en 1996 me gradué en la especialidad de Química.
“A partir de ahí retorné a la Escuela Secundaria Leovigildo Ramírez, donde ya había trabajado y viví experiencias educativas muy hermosas. Fue la etapa de ‘Los Valientes’, cuando los estudiantes se iban a prestar servicios a La Habana y formé parte de ese equipo de avanzada de profesores. Tiempo de interacción constante con estudiantes, de sacrificios, pero ver los resultados en exalumnos que hoy son médicos, ingenieros, técnicos u otra especialidad, reconforta mucho.
“He vivido las transformaciones de la educación, y en 2002 y 2004 fui Vanguardia Nacional del sector, en el cual también me desempeñé como Secretaria Docente y me fui adentrando en la labor sindical, en la vida del Sindicato de Educación en Báguano.
“Por los resultados de trabajo y porque ya había sido vanguardia, me dieron la tarea de asumir el sindicato y en 2005 fui promovida a Secretaria General del Sindicato de la Educación, Ciencia y Deporte y luego a Secretaria General del Comité Municipal de la CTC en mi tierra, de la que siempre estaré orgullosa”, señaló.
Annia, quien posee 34 años de trabajo, tuvo el honor de representar a los trabajadores de su sector en el X Congreso del Sindicato de la Educación, Ciencia y Deporte y luego a todos los trabajadores holguineros en el XX y XXI congresos de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). En el año en 2012 fue promovida a miembro del Secretariado Provincial de la CTC.
“Que me reconozcan mis alumnos cuando intercambian conmigo, esa palabra: Maestro, creo que ha definido mi vida y el movimiento sindical, me fortaleció, porque eres también una especie de guía para otros, quienes saben que en un momento puedes regañar, pero en otro acompañas y defiendes.
“Hay que exigir, sí, pero porque eres capaz de hacer bien aquello por lo que exiges, sobre todo en estos momentos, con la Tarea Ordenamiento, en que cada trabajador, desde su puesto debe hacer el máximo por el país y debe tener todas las garantías para poder hacer su trabajo lo mejor posible.
“Representar a la clase obrera ha sido para mí una responsabilidad grande y a la vez una satisfacción personal, porque implica el reconocimiento de la labor de los trabajadores, como actores fundamentales de la economía, de los estatales y los no estatales, quienes brindan aportes inmensos y son protagonistas de la continuidad y las transformaciones.
“Porque los dirigentes sindicales defendemos la Empresa Estatal Socialista, pero evaluamos y damos cause a todas las inquietudes de los trabajadores, ese es nuestro papel y que, en medio de una Pandemia, la provincia de Holguín tenga por estos días, en saludo al Primero de Mayo, 39 colectivos laborales reconocidos a nivel nacional, es una muestra clara de la influencia del trabajo sindical”, aseveró.
Hace un tiempo a Annia, la vida (tan cabrona como siempre) le arrebató, en un accidente de tránsito, al único hijo de sus entrañas. Dice que su familia, el esposo, su nieto Nelson Alejandro, los amigos, el trabajo y hasta la patria misma son los artífices de que no se hubiera derrumbado y le creo, mis viejos me enseñaron que el dolor ajeno es una tela muy fina que no debe rasgarse con la imprudencia.
Esta mujer es hoy toda energía, va, viene, contesta el teléfono, revisa documentos, da orientaciones, es rápida, resuelta, cariñosa, sabe que la quieren y no se regodea en ello. Es digna de admiración porque es una guerrera, porque se construyó a si misma paso a paso, desde que salió de aquella casita modesta, donde vivía con su madre comerciante y su padre carpintero, a estudiar al Preuniversitario en Antilla.
Sobre el futuro y los sueños, Annia comentó: “Quiero seguir trabajando en algo que me apasione, poder ver crecer a mi nieto y que sea un hombre bueno como su papá. Quiero que se acabe la COVID-19 para poder volver a besarnos y abrazarnos y que mi Cuba pueda respirar libre de los muros del Bloqueo norteamericano, que tanto daño nos ha hecho, que avancemos en los acuerdos del VIII Congreso y sobre todo prosperidad, mucha prosperidad para mi nación”.