Con la mano en el acelerador

Las carreras ilegales de motos en Holguín fomentan la irresponsabilidad en la vía en tiempos donde la accidentalidad en la carretera aumenta cada vez más. Un equipo investigativo indagó en el tema y ofrece luces al respecto.

Era domingo y Aquiles salió de su casa. Una semana antes hizo ajustes para preparar el equipo. Su moto tenía todo para ganar: cilindro aumentado, cambios de cigüeñal y carburadores, en fin, mayor potencia y velocidad. 

Al terminar las carreras de karting y motocross en el Valle de Mayabe, por fin se enfrentaría con Héctor, y su Suzuki morada, en una recta de 200 metros. Solo 20 segundos bastarían para saberse ganador, definir su prestigio y poner 10 mil pesos en sus bolsillos. Solo 20 segundos para ganar o... perder.

En la actualidad, Holguín cuenta con varios Aquiles y Héctor, guerreros del mundo de la velocidad, miembros del ejército de “los que tienen moto”, artillados con lo último en el mundo de la mecánica, hasta donde lo permitan sus posibilidades, para competir en carreras ilegales.

Acercarnos a esta realidad de las vías de nuestra ciudad nos permitió conocer a varios de estos corredores. Propietarios de motos de diversos tipos, siempre dispuestos a dejar, literalmente, el “pellejo” en la carretera a cambio de dinero o una peculiar descarga de adrenalina.

Tal es el caso de Michel, estudiante universitario de 21 años que solía correr en sus tiempos libres y hoy asevera: “Los que corren sí piensan en las consecuencias, pero al igual que los fumadores, quienes saben sobre el cigarro y el cáncer, y a pesar de ello fuman, los motoristas conocen a mucha gente que han muerto en carreras y accidentes, pero, es lo que les gusta y lo siguen haciendo”.

“Un amigo mío, tuvo un accidente y murió. Se llamaba Maikel, tenía 16 añitos, iba corriendo con otro, un carretón se le cruzó adelante y no le dio tiempo frenar”.

La ley a todo motor

Las carreras ilegales de motos son infracciones al Código de Seguridad Vial y pueden provocar la aplicación de multas a los conductores y propietarios, e incluso el decomiso de los vehículos involucrados.

El artículo 28 de la Ley 109 del Código de Seguridad Vial, establece que: “ante la detección por la autoridad competente de vehículos involucrados en competencias de velocidad no autorizadas por el Ministerio del Interior, el conductor infractor con el vehículo, es trasladado a la Estación de la Policía Nacional Revolucionaria más cercana para adoptar las medidas a imponer”.

Asimismo, el artículo 108 prohíbe establecer competencias de velocidad en la vía, excepto en los casos autorizados por el Ministerio del Interior y el 126 establece como límites generales de velocidad los 50 kilómetros por hora en vías urbanas, para todos los vehículos de motor.

Estas medidas han llevado a los corredores a ser más sutiles a la hora de elegir los lugares y horarios para realizar los “encuentros”, razón por la cual se hace cada vez más difícil atrapar a los motoristas con “las manos en la masa”, a pesar de la vigilancia de la PNR.

La Comisión de Vialidad y Tránsito en Holguín está al tanto del asunto y su posición es detener todo tipo de ilegalidad. No obstante, el Capitán Luis Ricardo Pupo, jefe de Destacamento del Tránsito, miembro de dicha comisión, plantea: “a veces la única manera de saber que están corriendo es cuando algún vecino o transeúnte avisa, porque ya ellos saben que las medidas son recias y ponen a otros individuos a vigilar para avisar en caso de intercepción”.

Fuentes que prefirieron mantenerse en el anonimato afirmaron que por ahora no se están realizando carreras, y solo se corre en Velasco, por temor a los decomisos y las altas sumas de dinero que imponen en las multas.

Sin embargo, el equipo de investigación estuvo al tanto de carreras en los últimos dos meses y comprobó in situ que se llegaron a realizar, aunque esporádicamente, en áreas del Valle de Mayabe y frente al Impedido Físico. Otras fuentes entrevistadas añadieron que frente al kiosco “La Palma”, en la carretera a Guardalavaca y otras áreas alejadas de la ciudad, fundamentalmente los sábados, después de las 12 de la noche, también se realizan este tipo de competencias ilegales.

¿Por qué corren?

¿Qué pasa en la mente de un joven que decide arriesgar su vida en una carrera de motos a toda velocidad? Responder esta interrogante es difícil.

Las carreras ilegales de moto implican delito y riesgo para la vida y, además, también precisa de un análisis psico-social del individuo en su contexto. La psicóloga Saili Velázquez, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Holguín, especialista en Etapas del Desarrollo, nos ofrece una mirada al asunto:

“Tal vez son jóvenes con rebeldías recurrentes y necesidades insatisfechas en algún momento. Son, generalmente, personas un poco histriónicas o egocéntricas que necesitan llamar la atención, detrás debe haber una base de familias alejadas, padres que trabajan mucho o que no le prestan toda la atención, comunidades marginales.

"Por otro lado hay quienes tienen mucho poder adquisitivo y se prestan a satisfacer todas las demandas de sus hijos. Las carreras pueden ser solo un hobby para algunos muchachos, porque solo lo hacen en algún momento y no es una tendencia orientadora de su personalidad o su comportamiento.

"Pero en el caso de los recurrentes, quienes lo toman como un estilo de vida, las causas que provocan este comportamiento pueden estar relacionadas con padres que no les prestaron toda la atención a sus hijos en su momento”.

Historia de una carrera a toda velocidad

Las carreras de motos forman parte de los, que muchos denominan, deportes extremos y en el mundo se realizan eventos internacionales, en variantes como motocross, karting, muestra de habilidades y velocidad.

Cuba ha formado parte de eventos de motocross y karting, pues la velocidad no ha tenido la misma aceptación por parte de las autoridades.
Camilo Rodríguez Torres, administrador de la Academia de Motociclismo en la provincia, afirma: “las carreras de velocidad las comenzó Emilio Rivero, que es una gloria del deporte de la velocidad en Cuba. Se hacían en Varadero, en Cienfuegos, con motores especiales traídos del exterior, aunque ha disminuido un poco. Incluso he escuchado que en La Habana les agregan nitrógeno a los carros en las carreras ilegales, como en el filme Rápido y Furioso, y que se han muerto algunos”.

No obstante, en Holguín no hay un lugar preparado para estos deportes. Antes, durante los años 90, se hacían carreras de velocidad en la Avenida de Los Álamos y se insertaban carreras de Karpatis, con gran aceptación del público.

Juan Carlos Moreno Caballero, entrenador de motocross y gloria deportiva, narra que: “se llegó a celebrar una triangular, un mes en Holguín, uno en Granma y uno en las Tunas. Tuvo una aceptación tremenda. Participaban pilotos de esas provincias y Santiago, se realizaban en instalaciones estatales como el Valle de Mayabe".

Hoy día, a raíz de todas las actividades ilícitas alrededor de ellas, están prohibidas por el MININT debido al índice de accidentalidad e ilegalidad, ya que las apuestas incluyen grandes sumas de dinero.

“Cuando se realizan las carreras legales el organismo rector, que es Transporte, tiene que ocuparse de la seguridad y el orden, a través de la policía, de los servicios médicos, tener cerca una ambulancia. Es un evento deportivo normal, se llevan a cabo los chequeos médicos, y se tiene en cuenta otros requisitos, pero los participantes, están en contra de todo eso, porque dicen que son demasiadas exigencias”, agregó Rodríguez Torres.

Los requisitos que demandan estas carreras de moto están relacionados con la seguridad del motociclista, como los cascos integrales, las coderas, las rodilleras, guantillas, toda la vestimenta y accesorios requeridos para garantizar su integridad física. Se corren tramos cortos para que la moto no desarrolle demasiada velocidad, ya que los terrenos no están habilitados.

Existe incluso un documento titulado Procedimiento para las actividades del deporte a motor, donde se implican entidades como el Inder, Minsap, Minint, Mitrans, con el propósito de establecer la forma en que se debe ejecutar esta actividad. A pesar de toda la “intención” que encerraba el documento, no se implementó, e instituciones implicadas como el Inder, manifiestan su desconocimiento al respecto:

“Nosotros no tenemos constancia de que exista un texto legal donde se establece la realización organizada y controlada de ese tipo de eventos en la provincia. En varias ocasiones nos hemos reunido para conversar acerca de este deporte porque a la población le interesa pero, aun no se ha oficializado un documento ni un espacio para ello, si se han realizado, son de forma ilegal”, indicó Armando Rubio Hidalgo, subdirector provincial de actividades deportivas en el Inder.

A pesar de que existen instituciones que niegan el respaldo hacia estas actividades, en años anteriores sí se llegaron a realizar competencias en las que participaban tanto policías como personal médico, que garantizaban la seguridad de los competidores; incluso, la prensa estaba encargada de cubrir esos espacios recreativos, pues contaba con gran audiencia y afición.

Esas actividades comenzaron a salirse del control de los propios organizadores, quienes hallaron solo la desaprobación de la policía, y las carreras legales esta vez, definitivamente, serían prohibidas. Los corredores encontraron la solución a esta polémica, en las calles, continúan hoy rompiendo más que límites de velocidad, su propia seguridad.

Pero en lugar de erradicar el descontrol, de cierta forma, las autoridades solo lograron generar uno mayor. Ahora a las carreras ilegales, en sitios inesperados, se le sumó, la venta de bebidas alcohólicas, las apuestas, y los accidentes, que en muchas ocasiones llegan al Cuerpo de Guardia de los hospitales aduciendo otros motivos.

Pero prohibir no es siempre una solución salomónica, lo ideal al analizar estos asuntos es que los organismos implicados encuentren la forma de brindarles espacio a las personas interesadas en este deporte, canalizar sus energías y trasformar el engañoso y seductor misterio de lo ilegal en algo fructífero, constructivo y recreativo, que armonice varias generaciones a las cuales le gustan las carreras de motos. Más que encontrar porqués debemos encontrar soluciones.

 

Créditos:


Periodistas: Adriana Nápoles, Yudelki Castillo, Marlin Batista y Yelena Verdecia

Fotos tomadas de Internet

Desarrolladora web: Yeni Nogueira

Edición: Edilberto Carmona