Acceso
  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Lun, 16 Ene 2017 - 13:09

DESCARGAR
Edición Impresa

Página 8
La improvisación

Si improvisar es hacer algo sin preparación alguna, de manera espontánea y sin planificarlo, hay mayores posibilidades de fracasar.

La importancia de proyectar radica en la necesidad de organizar de manera coherente lo que se quiere lograr; de ahí lo significativo de planear y no actuar de forma imprevista.
Ya lo dice la propia palabra planificar: “hacer planes”. Es decir, pensar en lo que se va a hacer y cómo. Es poner en orden las ideas, lo poseído para maniobrar y establecer prioridades (se puede concebir en todos los órdenes: laboral, hacer planes para los fines de semana o el de establecer una rutina para el día a día).

Cuando se ordena la acción, es para que salga todo bien o lo mejor posible, no falte tiempo o se pierda demasiado. Está todo más controlado si está planificado. Es coordinar con astucia, planear bien las actividades de acuerdo con los asuntos o tratar de tomar decisiones correctas para el bien propio. Es establecer metas y definir cómo se van a conseguir.

Hablamos de un proceso definitorio en el curso de la acción y los procedimientos requeridos para alcanzar objetivos y metas. El plan especifica las diferentes etapas para llegar al estado final deseado.

El orden existe en todas las cosas humanas y permite el ahorro de esfuerzo y energía: un aspecto no reglamentado funciona mucho peor que uno establecido, por eso recomendamos actos bien pensados, frutos de la meditación, el análisis y no un obrar carente de juicio.

Momentos requeridos de acometer, reclaman maneras bien pensadas, que incluyen: productividad, recursos con que contamos y su calidad, capital humano, preparación de las fuerzas, ahorro, costos, trascendencia de la obra, formas de hacer y jornadas para emplear, porque no podemos darnos el lujo de equivocarnos y accionar con un mayor margen de errores.

Uno puede cometer deslices, porque nadie está exento de hacerlo; sin embargo, abogamos por formas más eficaces, con mayor garantía y apartadas de los posibles fracasos por la dañina improvisación.
 

Ejercita la virtud de rechazar los males

La gente negativa a tu alrededor le llaman roba-energía, porque es capaz de llevarte el buen humor, la confianza y el optimismo. Cuando en un grupo hay un mentiroso, un deshonesto, un autosuficiente o un irresponsable no fluye la armonía y el ambiente está enrarecido.

Conductas antagónicas

Una especie de “haz lo que digo, no lo que hago” son esos carteles, con diversas frases, puestas en los transportes o lugares públicos y las  de quienes lo exhiben o representan.

El futuro tiene muchos nombres

Dijo el escritor Víctor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.
Para calificar las oportunidades, como actos excepcionales y pocas veces repetidos, se dice que ocurren una vez en la vida. Es el instante o plazo propicio para realizar una acción.

Las posibilidades surgen en determinados momentos de la vida y deben ser aprovechadas para evitar el arrepentimiento posterior. Lo importante es estar atento a las presentadas en cualquier ámbito y analizarlas para determinar cuál es la opción más conveniente. También se pide una oportunidad, para probar algo nuevamente.

Hay muchos ejemplos: cuando sube la marea es una buena oportunidad para pescar peces grandes; en medio de la sequía, si llueve, podemos acopiar agua; un viaje, un negocio, escoger una buena carrera o recibir apoyo material o espiritual.

La anécdota de la lechera refleja lo importante de ser creativo y actuar, no basta con la posibilidad de triunfar.

Una lechera llevaba en la cabeza un cubo y soñaba despierta: “Esta leche dará mucha nata, la cual batiré hasta convertirla en mantequilla, que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero me compraré un canasto de huevos y pronto tendré pollitos.

Cuando crezcan, los venderé a buen precio, y con el dinero me compraré un vestido nuevo. Me lo pondré el día de la fiesta mayor y el hijo del molinero querrá bailar conmigo. Pero no voy a decirle que sí a la primera. Le diré que no repetidamente”.

La lechera comenzó a me-near la cabeza, para decir “No”, y el cubo de leche cayó y se quedó sin nada.

Lección: las oportunidades hay que hacerlas crecer desde el sacrificio, la tenacidad, el estudio, trabajo, la flexibilidad y apostar siempre por la victoria para saber vencer obstáculos y hacer realidad sueños y anhelos.

No esperar a tener para actuar. Un verdadero emprendedor sueña, pero tiene los pies en la tierra y sabe que lo primero, para lograr algo, es proponérselo y actuar.

Como sentencia el colega Cuscó Tarradel: “Nunca dejes de creer en ti y en la verdad de tus principios. Los triunfadores jamás se rinden”.

Personas confiables

Van unos jóvenes por la calle y uno de ellos le pide a otro que le venda algo. Insiste con todo tipo de argumentos, entre los cuales está el de duplicar su precio, y recibe una respuesta contundente: “No puedo, porque ya le dije a Iván que se lo daría a él”.

Reproduzco este diálogo por ser educativo; escasean ejemplos así, en momentos en que se renuncia al valor de dar la palabra y aumenta la irresponsabilidad de las personas. Es tan desagradable resultar víctima de alguien cuyo sentido del compromiso es nulo.
Ser poco confiable no solo es incumplir con lo prometido, sino cometer errores en una misión encomendada.

Mucho dañan quienes son elegidos para determinada labor y se convierten en prototipos de desfachatez e ineptitud, tanto de sus seleccionadores como de la gente beneficiada con el trabajo.

Reconforta la seriedad de una promesa y el crédito de lo dicho. Otorga tranquilidad recibir el ofrecimiento de alguien caracterizado por su formalidad y no el juramento de un pamplinoso.

Pero las acciones retratan a los individuos. Por ese actuar sabemos el tipo de ser al cual pertenecemos. Si acostumbramos a quedar mal, nunca esperemos una apreciación positiva; por el contrario, hacer cuanto se dice, otorga seguridad.

Dedico este mensaje: “El mundo sigue desbordado de jefes ávidos y clientes ansiosos de rodearse de personas cumplidoras con su palabra, respetuosas de las fechas de entrega, puntuales con los horarios, quienes no tengan un problema para cada solución ni antepongan siempre el quedar bien frente a todo lo demás; los que vean el dinero como el resultado de hacer las cosas bien y no como un fin en sí mismo”.

“Capaces de adueñarse de los proyectos como si fuesen de ellos, los cuales no se comprometan de antemano a algo que no pueden cumplir ni entiendan que el tiempo es el bien más preciado de muchas personas.

“Sin miedo a equivocarse intentando hacer algo bien, sinceros y, sobre todo, respetuosos de la confianza depositada en nosotros. En pocas palabras, se buscan personas confiables...”


Copyright © 2000-2017 Periódico AHORA. Se autoriza la reproducción de trabajos de nuestro sitio, siempre que sea de forma íntegra y se acredite la fuente.
Compatible con IE7, IE8, Firefox, Opera, Safari y Google Chrome. Resolución óptima: 1024 x 768 píxeles.