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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Lun, 27 Feb 2017 - 12:14

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Las indisciplinas escolares

Las indisciplinas lo mismo sociales, escolares, laborales, en el hogar, o en el barrio sobresalen por su tamaño o grado de repercusión. Se consideran actos de tal naturaleza a todas las acciones, palabras, actitudes, gestos y reacciones contrarías las normas establecidas.

Hoy referiremos las consecuencias de ellas en el aspecto de la escuela. A la hora de analizar tan negativas conductas sería bueno verlas asociadas a las costumbres de la casa, a cómo son los padres, a los intereses del educando, edad, sus inconformidades, las características de la sociedad y a la capacidad del profesor de dominar su escenario.

Primeramente, el profesor debe de conocer bien su materia, sus esfuerzos por ampliar y actualizar sus conocimientos, en otras palabras: tener saberes. Pero no basta con dominar el contenido, también, poseer los recursos didácticos para transmitir de un modo claro sus enseñanzas, hacerse entender por los alumnos y lograr motivar.

Necesita preparar cuidadosamente sus clases, con el fin de presentar su asignatura en función de actividades interesantes, con técnicas adecuadas, capaces de atraer la atención de los estudiantes y originar su interés hacia trabajos útiles para su aprendizaje y formación. Las improvisaciones suelen ser muy negativas e impropias de una tarea de tanta responsabilidad.

Cuando en un aula reina el desorden, habrá que preguntarse si los alumnos conocen qué han de hacer y cómo lo han de hacer. El aburrimiento suele ser el origen de malos comportamientos.

Tales maneras no pueden verse separadas del proceso enseñanza-aprendizaje y es porque un muchacho alborotador aparte que desconcentra a sus compañeros, malogra la clase y todo el esfuerzo del docente para transmitir saberes, pero lo más peligroso aún pierde el control del timón.

La motivación acerca de lo impartido es muy importante, porque ella garantiza la atención del alumno en lo que se dice e impide la utilización de ese tiempo en sus maldades, una cuestión a tener en cuenta por el profe.

Las malas conductas son, con frecuencia, consecuencias de condiciones desfavorables del ambiente escolar que están actuando sobre los alumnos. La dirección del centro debe analizar el asunto, pero la familia no debe desatenderse y resulta un apoyo crucial a las medidas de la escuela.

Se imaginan cómo puede aprenderse en medio de un caos, aquel dando golpes sobre su pupitre, el otro tirando taquitos o los llamados cohetes de papel, uno haciendo “monerías”, para hacer reír a sus compañeros y la voz principal apenas se oye.

Es fundamental saber el tipo de desorden que se enfrenta: individual, esporádica, habitual o colectiva, porque ellas determinan las formas de combatirlas. Si la disciplina escolar es un instrumento educativo, todo lo que la dañe estará en contra del proyecto pedagógico cubano.


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