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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Lun, 16 Ene 2017 - 13:09

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Detrás de la Palabra
Ella quiere volar

Ella quiere volar de “La de los parques” a “La de todos los cubanos”. Recuerda el trauma del verano anterior, cuando salir de Holguín por vía aérea (boeing o no boeing, that is the question) era más complicado que escapar de Nueva York en el remake de La guerra de los mundos. Al final, diez pesos convertibles le permitieron viajar camuflada en un ómnibus “charter”. Catorce horas de viaje, pero junto al amor de su vida.

¡Verdad que el amor es lindo!

El ómnibus se zarandea sobre los maltrechos viales, sortea baches como cráteres de obús. Los pasajeros sufren el meneo y una embarazada se queja de náuseas. Un hombre locuaz con espejuelos asegura que el problema radica en echar asfalto sobre los agujeros, sin ponerles relleno decente y que el peso de los vehículos vuelve a hundirlo. Dice que la solución es el rajón. El pasajero, acosado por el locuaz, no
comprende, pero contesta que sí, que la solución es el rajón. Le han contado que en Europa se puede viajar horas en transporte público sin que nadie le dirija la palabra.

Temas que afloran en el debate de los “locos bajitos”

Dice el escritor e investigador Ernesto Carralero, historiador de Puerto Padre, que los vínculos entre Holguín y su ciudad vienen de antaño. Que en 1752, al crearse la jurisdicción de San Isidoro, el territorio de Puerto Padre pasa a pertenecerle. Más de un siglo antes, en 1627, el Cabildo de Bayamo había otorgado al alférez Diego Marrón de Santiesteban “un sitio a donde llaman Maniabón, costa del norte, para criar ganado”.

Literatura para niños

Ocurre durante la Feria del Libro. Corren de un lugar a otro buscando novedades y se colocan al final de cualquier cola donde les respondan afirmativamente a la pregunta de si sacaron algo para niños. Se asolean estoicamente bajo los rayos del interminable equinoccio nacional y luego exhiben las marcas de probable insolación como quien muestra una medalla: “quemaduras de tercer grado pero alcancé Había una vez”.

Un día inusualmente cálido

Fue un día inusualmente cálido. El pavimento recalentado reverberaba. Altísima la humedad relativa, con los camiones del transporte urbano convertidos en decenas de rebosantes ollas “reinas”. Miles de holguineros residentes y “población flotante” hacían colas o iban de un lugar a otro en sus trajines cotidianos. Sucesivas quinceañeras se asaban en sus “convertibles” bañadas en sudor durante las vueltas de rigor al Parque. El calor maduraba aceleradamente los vegetales de los carretilleros y marchitaba las flores, a diez la docena, de los floristas. Jadeaban los caballos tirando de sus coches. La Loma de la Cruz curtida por el sol semejaba un paisaje lunar.


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