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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Mar, 21 Oct 2014 - 10:58
Frei Betto y Hawking

En un reciente encuentro con intelectuales, el líder de la Revolución, Fidel Castro, se refirió encomiablemente a la dedicación demostrada por el popular físico británico Stephen Hawking en la investigación y popularización de diversos problemas cruciales relacionados con el origen y evolución de nuestro Universo. El hecho de que una cruel enfermedad, que anuló casi toda su movilidad e incluso su habla, no haya podido apagar su actividad creadora, ni su buen humor, suscita reconocimiento general.

Fidel aseguró haber leído más de una vez un libro del físico, facilitado por el religioso y político brasileño Frei Betto, presente en el encuentro, donde expone sus ideas respecto al tema mencionado.

No es la primera vez que el líder cubano se refiere públicamente a los espinosos problemas que surgen en este contexto, por los que, a todas luces, experimenta un gran interés.

Uno de sus libros más populares, “Historia del Tiempo: del Big Bang a los Agujeros Negros”, le valió a Hawking su reputación como el popularizador de la ciencia más destacado en los últimos años. Quizá este sea el libro que mencionó el Comandante.

En él aborda, de manera amena y didáctica, las ideas sobre el Universo en expansión, en esencia la famosa teoría del Big Bang, con sus implicaciones gnoseológicas y hasta filosóficas. Dedica gran espacio a su enfoque, nuevo en los tiempos de la edición del libro, acerca de la interacción del campo gravitacional de los agujeros negros con el vacío físico.

Como ya dijimos, el tema del origen y evolución del Universo resulta polémico, pero, sin dudas, el Universo que hoy conocemos solo puede explicarse acudiendo a la teoría del Big Bang.

De ser cierto el hecho de que todo se originó hace cerca de 20 mil millones de años en la “inflación” , que no “explosión”, de un microcópico punto incandescente de temperatura infinita que contenía toda la materia conocida, surge la pregunta: ¿qué había antes de ese instante?

Algunos físicos cosmólogos han respondido ¡nada! y se da la extraña situación de que todo, incluídos el espacio y el tiempo, surgieron de la nada, contrario al sempiterno apotegma de que la materia ni se crea ni se destruye.

Para Frei Betto, también apasioinado del tema, a quien debemos un pequeño libro titulado “La obra del artista”, donde aborda ampliamente el asunto, religioso al fin, aquellos primeros instantes fueron obra de la creación divina.

De esta manera, queda planteado el dilema entre la ciencia y la Fe.

En “Historia del Tiempo” Hawking expone su teoría de que el espacio y el tiempo no deben tener fronteras, ni un principio ni un final. Algo así como aquella vieja discusión de que la Tierra tenía límites más allá de los cuales existían precipicios infinitos.

Propone que el Universo viene dado por una superficie “esférica”cuyas dos dimensiones vienen dadas por el espacio y el tiempo. El punto incandescente del Big Bang sería, de esta manera, solo un polo o un punto más sobre dicha superficie (tiempo cero). Al transcurrir el tiempo, la superficie se ensancha y los círculos sobre ella se hacen cada vez mayores (expansión del Universo).

Luego de llegar al ecuador de la esfera, los círculos comienzan a ser cada vez menores (Big Crunch).

De acuerdo con esta teoría, no existiría una singularidad en nuestro pasado remoto y, por tanto, no sería necesaria la intervención de un Dios que creara de golpe toda la materia existente.

Al parecer, este modelo no ha alcanzado aún el reconocimiento general, pero sin dudas resulta una alternativa magnífica para los que insistimos en una explicación científica del asunto.

De todas maneras, nuestro reconocimiento a Hawking y a Betto por su vocación demostrada hacia la búsqueda de la verdad.


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