/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Vie, 24 Mar 2017 - 19:13

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Se repitió el tres de cinco para cerrar

BOX-Lazaro-Alvarez.jpgEl boxeo cubano coronó a tres de sus cinco aspirantes al trono en la jornada del adiós y lideró con seis fajas el torneo de los Juegos Panamericanos que concluyen este domingo.

En velada con parecidos a la precedente, cuando el saldo fue similar, el ligero Lázaro Álvarez, el semicompleto Julio César La Cruz y el supercompleto Leinier Peró siguieron los pasos dados entonces por el pluma Andy Cruz, el mediano Arlen López y el crucero Erislandy Savón.

La cosecha permitió aventajar a Canadá (3-0-3), Estados Unidos (2-1-2), Venezuela (1-2-3) y México (1-1-3) en un escalafón que incluye la lid para damas, pero fue inferior a la de Guadalajara (8-1-0), aunque este sábado el welter Roniel Iglesias pareció despojado del éxito.

Pero comencemos por lo mejor, protagonizado por un Lázaro que exhibe par de supremacías mundiales y parece empeñado en quedarse con todos los lauros a su alcance: combinó precisión en el golpeo y defensa sin manchas y reeditó la sonrisa de cuatro años atrás al derrotar 3-0 (30-27, 30-26, 30-27) al mexicano Lindolfo Delgado.

“Salí a hacer mi trabajo, a pelear limpio y marcar la distancia para evitar que los jueces pudieran tener dudas”, dijo el también bronceado olímpico. “Es un triunfo que dedico a Fidel, a Raúl, al pueblo y a la afición que nos ha seguido, además de la familia, que constituye un aporte imprescindible en la carrera de los atletas”, sentenció.

La Cruz, otro con dos hegemonías orbitales, no mostró su habitual soltura desde el comienzo y ello fue aprovechado por el venezolano Albert Ramírez para “enredar” las acciones, pero desde el segundo acto se acercó más a su movilidad y rapidez en los golpes para validar el 3-0 (30-27, 29-28 y 30-27) y reiterarse rey estos escenarios.

“Estoy muy contento con este título”, enfatizó el astro poco antes que Peró se sumara a los bicampeones, aunque en la división inmediata superior a la defendida en suelo mexicano.

Ahora derrochó empuje ofensivo de principio a fin ante el venezolano Edgar Muñoz, quien aceptó la intensidad de los intercambios y terminó por recibir y desgastarse más sobre en ring instalado en el Centro Deportivo de esta urbe, testigo del veredicto de 2-1 (29-28, 29-28, 28-29).

Del lado de los reveses es justo decir que Veitía y Roniel tuvieron oponentes muy entregados en el estadounidense Antonio Vargas y el venezolano subtitular del mundo Gabriel Maestre, por ese orden.

El norteño, de más altura y alcance, mostró ímpetu y proyectó una imagen dominadora para convencer a los oficiales, que le concedieron el 3-0 (29-28, 29-28, 30-27) aunque en algunos quedaron dudas sobre la justeza de ese parecer.

Más claro fue el equívoco en torno a Iglesias, sin quitar méritos a la conocida vocación ofensiva del sudamericano. El caribeño marcó pautas en el primer acto y nunca se vio por debajo en los restantes pese a abandonar la larga distancia, donde ejerció mayor autoridad, para aceptar los intercambios continuos.

Al cierre el anunciador local hizo público el 2-1 (29-28, 29-28, 28-29) mientras la afición agradecía el espectáculo y ganaban terrenos las críticas a un quehacer judicial que hizo recordar pasajes muy desagradables para la imagen de este deporte.

“No me ganó, y se lo he dicho al bajar del podio”, opinó el cubano. “Sé que di los mejores golpes y que buena parte de los suyos se quedaron en mi guardia, y él también lo sabe”, añadió rumbo a los camerinos.


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